
LA PLANEACIÓN ESTRATÉGICA
historia, enfoque, innovación
En su extraordinario libro «El Arte de la Guerra», escrito en el siglo IV A.C, Sun Tzu hace referencia a lo que el denominó con el término de la estrategia ofensiva, la que básicamente consiste en que el general (estrategos) siempre ha de obrar con la seguridad de poder explotar la situación en beneficio de la causa que representa, sujeto a las circunstancias, basado en su conocimiento, regido por la pasión de lo que ama, dispuesto a aprovechar las oportunidades que tanto el terreno, como el tiempo y el comportamiento del enemigo le ofrezcan, siempre desprovisto de la norma ciega de permanecer vinculado a procedimientos determinados.
El planteamiento de sus nueve variables constituye todo un acertado derrotero que conduce al éxito no sólo en lo bélico, sino en cualquier emprendimiento humano y de un modo muy especial en la gestión empresarial. Son, la nueve variables de Sun Tzu, las siguientes:
1. Recibir las órdenes del soberano.
2. Reunir las tropas y movilizar las masas.
3. No acampar en terreno peligroso.
4. Firmar alianzas cuando se trate de un terreno de convergencia.
5. No permanecer en un terreno de aislamiento.
6. En terreno cercado, debe recurrir a los planes.
7. En terreno mortal, luchar.
8. Hay senderos que no deben ser recorridos, ejércitos que no deben ser atacados, fortificaciones que no deben ser sitiadas, terrenos que no deben ser disputados.
9. Ya en el terreno, existen algunas órdenes del soberano que no deben ser obedecidas.
Calila y Dimna, la inmortal y siempre vigente obra de Baidaba describe las tres cosas en que debe concentrarse la atención del gobernante, estas son:
1. Analizar cuidadosamente los hechos pasados y las razones de su fracaso, hacer un balance de los beneficios y perjuicios que le han traído.
2. Estudiar cuidadosamente la situación en su hora presente y de sus aspectos buenos y malos, explotar las buenas oportunidades y evitar todo lo que pueda causar pérdidas y fracasos.
3. Estudio del futuro y de los éxitos o fracasos que a su juicio le espera, prepararse bien para aprovechar las buenas oportunidades y estar atento contra todo lo que teme.
Existe un lugar común a todos los grandes y gloriosos guerreros de la historia, que consiste en algo en lo que todos coincidieron. Cuando se disponían a declarar la guerra, antes en forma muy cuidadosa y deliberada, definían la misión de su reino, identificaban con precisión en donde estaban y a donde querían llegar, hacían un reconocimiento de sus recursos y de sus faltantes, estimulaban la pasión de la causa en sus tropas, luego enunciaban las estrategias a seguir, analizaban los factores del medio ambiente para confrontarlos y combinarlos con los recursos disponibles y alcanzables con el fin de determinar las tácticas, propósitos y caminos a seguir. Lo anterior es, ni más ni menos que la representación del proceso de planificación estratégica que administramos hoy en día en la gestión gerencial.









