SISTEMA INTEGRADO DE GESTIÓN EMPRESARIAL

Las organizaciones empresariales, desde el momento mismo en el que aparecen en el mercado tienen algún mérito competitivo y una amplia opción de sobrevivir con éxito. Si surgieron como nuevas jugadoras en un mercado es porque están soportadas en una idea ingeniosa, en una destreza de su gestor, en el buen aprovechamiento de una oportunidad o bien, en la satisfacción de una necesidad de parte de consumidores o usuarios insatisfechos con la oferta existente.
Es muy frecuente que en la medida que estas nuevas e incipientes empresas van creciendo y desarrollándose aparezcan nuevas ideas complementarias a la inicial, que lleguen a ellas empleados talentosos con buenas iniciativas y que como fruto de la aplicación de modelos administrativos surjan estrategias apropiadas para triunfar.
Ahora bien, nos preguntamos:
¿Cuál será la razón por la que muchas de ellas, a pesar de un buen despegue y de un buen desempeño en su primera fase de desarrollo, desaparecen antes de llegar a la etapa de madurez?
Sería muy trivial e infundada una respuesta soportada en solamente un factor. La realidad es que obedece a muchas causas ese efecto destructor de empresas y de ilusiones.
Me ocuparé en este artículo de sólo una de esas causas, a mi modo de ver, la de mayor incidencia.








