
CÓMO AFRONTAR UNA CRISIS Y SALIR TRIUNFANTE DE ELLA
Raúl F. López F.
He decidido marcar una pausa en mi proyecto de Modelos Administrativos Vigentes con motivo de la contingencia en la que se encuentra el mundo debido a la pandemia que ha provocado el Covid 19.
En virtud de ello y en atención a que tanto los visitantes de mi página como quienes participan en linkedin, red en la que suelo contribuir con mis publicaciones, son personas de alto nivel de preparación, profesionales de calificado grado académico, dirigentes con cargas muy pesadas de responsabilidad y líderes con muchas personas a su cargo. Asuntos todos que imprimen carácter, dan prestigio e importancia pero que a la vez son detonantes de tensiones y de preocupación.
A todo lo anterior, se le suma la intranquilidad propia de una situación como en la que vivimos, de desasosiego, de incertidumbre ante lo desconocido, de miedo, de riesgos de salud y de la posibilidad manifiesta de una debacle económica a nivel mundial.
Por todo ello, nuestros líderes se encuentran de cara a un clima de tensión en un nivel tan alto, como quizás nunca se había presentado en la historia de la humanidad.
Si el líder desfallece y no enarbola las banderas de la fe, de la esperanza, del optimismo y de la lucha, la embarcación naufraga, por cuanto, siempre los seguidores obrarán con la fuerza y deseo de salvación que les inspire el dirigente guía y su deseo de contribución a la causa es inspirado por el carisma y el ejemplo que éste les imprime con su modo de obrar y con su estilo de lucha ante las adversidades.
Ahora bien ¿quién puede intervenir para que el líder venza y supere todos esos factores hostiles que hoy lo abaten?
La única respuesta a este interrogante es que él y sólo él, el propio líder, es quien ha de gobernar su mente para nutrirla de la fuerza, del talento y del entusiasmo necesarios para enfrentar la crisis, para identificar los peligros, para analizar los orígenes, para emprender la causa, para inspirar a quienes la habrán de ejecutar y para conquistar las esquivas pero maravillosas oportunidades que siempre se encuentran al otro lado, al lado oculto, pero que siempre son mejores de lo que se puede pensar.
Surge un segundo interrogante. ¿Cómo debe obrar el líder para enfrentar su propia mente, para dominar sus propios miedos y para erradicar de sus pensamientos la desesperanza?
Pues bien, mis queridos seguidores y amigos, es esta mi propuesta de acción la que enmarco en lo que he denominado el diamante de la fortaleza interior.
Las cuatro aristas de esta corona, la corona del positivismo y del recto obrar son:
1. La razón de vivir. Consiste en vibrar con pasión absoluta por aquella causa que nos motiva para luchar y conquistar. Es sentir en el alma el amor por la tarea que nos entusiasma cada día al despertar. Es lo que Viktor Frankl, en su estupendo libro, El Hombre en Busca de Sentido, denominó: “Encontrar el sentido de la vida a través de una causa”. Cuando existe una razón apasionada para vivir, nada ni nadie nos detiene para conquistarla, para cultivarla, para protegerla con celo. Te invito a que elabores la lista de tu vida hasta que identifiques tu razón de vivir.
2. La fuerza insuperable del amor. Quien tiene en la vida un ser a quien ama, a quien ama con todo el corazón, con la capacidad de entrega que solo brinda el ímpetu y con el deseo ferviente de hacer feliz a ese ser, habrá encontrado el camino de la prosperidad, el impulso de si mismo. Si ese amor limpio y sublime se extiende a otras personas, la capacidad de lucha se convierte en un valor invencible y…he aquí lo grandioso, en la medida que se logre multiplicar el número de personas receptoras de la bondad del corazón, tanto mayor será lo grandioso del éxito alcanzado y el regocijo de la satisfacción que brinda el buen proceder.
3. El valor de la experiencia dolorosa. Una experiencia dolorosa es el más efectivo estimulante para construir un ideal, para concebir un deseo, para forjarse una meta, para anhelar ser mejor, para valorar lo que se tiene, para sentir el afecto, para amar el trabajo, para decidir con arrojo, para emprender bajo condiciones de riesgo, para saber lo que es la resiliencia, para convertir la angustia del peligro en acciones, para identificar las oportunidades, para aceptar los desaciertos, para comprender a los demás, para saber que en la vida todos dependemos de todos, para darse cuenta que en la telaraña social los de abajo tragan tierra y los de arriba necesitan de todos para poder sobrevivir.
4. La presencia de lo absoluto. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, absoluto es algo Independiente, ilimitado, que excluye cualquier relación. Para mí, un creyente convencido, ese es Dios. Mas con todo el respeto por las diferentes creencias, sentidos de fe o religión, invito a cada cual a concentrarse en lo superior de su mente y de espíritu, desde lo sublime de la existencia, para que se activen los valores y el comportamiento ético. Sin lo anterior no existe el éxito sostenible ni la plenitud del ser.
Dentro de este marco, el del diamante de la fortaleza interior, guiado por esas cuatro aristas vitales que representan los principios esenciales, presento la siguiente ruta de búsqueda para enfrentar una crisis y salir triunfante de ella.
• Paso 1: Autonomía de pensamiento y acción.
No importa la magnitud de la crisis, ni lo difícil de las circunstancias que la acompañen, no importan las privaciones que esto nos imponga, ni el dolor que nos cause, ni aún las pérdidas que nos ocasione la situación que la provoca. Lo vital, lo perdurable, lo que nos dará la energía y el vigor para afrontarla, dominarla y superarla es la libertad que tengamos para resistirla, para pensar con pleno criterio fieles a nuestros propios principios y valores con el fin de actuar en consecuencia. Todo nos lo puede quitar la crisis menos la capacidad para pensar y discurrir siempre de la manera correcta y coherente con los propósitos de vida que con rectitud nos tracemos tendientes a obrar en consecuencia, impregnados de la firme y vertical voluntad.










